Pensiones de 4 mil pesos mensuales, a cambio de 68 años de trabajo; una triste realidad con solución.

 

Prácticamente en todo el mundo, la jubilación y las pensiones se han convertido en una problemática.

El financiamiento para cualquier persona que quiera retirarse se ha vuelto un asunto complejo.

En medio de un complejo año 2020, la crisis se acentuó y los sistemas de reparto muestran sus constantes fracturas, generando descontento en todo el público pensionado, que reclama condiciones de pago acordes al tiempo invertido de trabajo durante su vida.

En medio de un complejo año 2020, la crisis se acentuó y los sistemas de reparto muestran sus constantes fracturas, generando descontento en todo el público pensionado, que reclama condiciones de pago acordes al tiempo invertido de trabajo durante su vida.

Esto no es algo ajeno a México. Desde mediados del 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha tocado de manera reiterativa el complicado asunto de las Afores, en donde de acuerdo con la Consar, a partir del año 2022 la primera generación de personas inscritas en las Afores se retirarían con una pensión de poco más de 4 mil pesos.

Aunque el monto pudiese parecer paupérrimo a más de uno, la realidad es muy cruda: al menos al año 2019, 3 de cada 4 pensionados por parte del IMSS recibe un pago mensual de menos de 5 mil pesos.

La “realidad actual” se postra así con penumbra ante los actuales candidatos a pensionarse o jubilarse pronto. Cualquiera se preguntaría qué podrá ser de futuras generaciones, si las condiciones actuales para el retiro ya son en esencia deplorables.

Es con base en lo anterior que hombres y mujeres cercanos o integrados ya en la tercera edad deben de tomar decisiones sabias sobre qué hacer con el capital percibido a través de jubilaciones, pensiones o cualquier otro tipo de compensación.

La alternativa para la tercera edad está en la inversión.

Una de estas alternativas es la inversión. Si bien la mayoría de este grupo de gente podrá ser aversa al riesgo que supone invertir y preferirá “ahorrar el dinero percibido”, lo cierto es que con la adecuada asesoría la decisión de “en qué” invertir puede aclararse e inclusive mostrar un panorama más amigable para todos aquellos que entran al ocaso de sus vidas.

El principio del asesoramiento adecuado, entonces, pasa por sugerirle al pensionado o jubilado las mejores opciones de inversión, y una de ellas es la inversión en bienes raíces, con métodos tradicionales y no tradicionales, la cual se muestra hoy cómo una alternativa sólida que permite asegurar el rendimiento aún y en contextos tan complejos como los suscitados en este 2020.

La ecuación es un tanto sencilla: desde un punto de vista económico, el aumento constante en los precios de los bienes inmuebles se da a partir del aumento de la demanda por un espacio físico, puesto que éste es finito – por ende, entre más personas deseen vivir en una zona específica el valor del inmueble siempre irá al alza.

Si a lo anterior se agregan elementos de seguridad que brinden respaldo legal y financiero sólido al inversionista, como los que ofrece Tamayo Capital, la oferta para aprovechar el capital obtenido a partir de la jubilación o pensión puede ser muy atractiva.

¿Es éste tu caso? Te podemos asesorar de manera especializada.

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